La responsabilidad virtual y el daño moral provocado por el Homo virtus.

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En la actualidad el auge por el uso de las tecnologías de la información y comunicación (TIC) ha provocado que la mayoría de personas se encuentren conectados a través de un click, por medio de la navegación entre redes sociales, blogs, periódicos, revistas, entre otros; diversificando opiniones o compartiendo información de forma escrita, auditiva, visual o mixta (audio visual), que en algunas ocasiones puede contraer ciertos beneficios a la persona que los distribuye o en caso contrario favorecer a otros, sin embargo existe la otra cara de la moneda, la cual es utilizar los medios para perjudicar a una persona en específico o en general. Debido a esto es que he dedicado un artículo que plantea algunas preguntas, tales como ¿qué consecuencias jurídicas contrae el uso de las redes? ¿Existen algún derecho que me proteja, si soy agraviado por algún tipo de publicación? ¿Los discursos publicados por los homus virtus deben ser tomados con alguna seriedad? De lo anterior y para tener una guía retomaremos un antiguo principio romano, vigente hasta nuestros días y que se encuentra escondido entre nuestra legislación civil que a la letra dice lo siguiente “alterum non leadere” que acercándonos a su traducción más próxima podremos decir que es el “no dañar a otro”.1

Sentado lo anterior, en nuestra legislación mexicana existen algunos derechos que podemos ejercitar, desde derechos constitucionales, civiles y penales pero para nuestro estudio solo nos referiremos a los derechos civiles y debido a que nuestro derecho mexicano está basado en el derecho romano que es eminentemente Patrimonial es una obligación hacer una para doctrinaria al concepto que nos obsequia el maestro Gutiérrez y González en su obra Patrimonio, el cual divide al patrimonio en dos clases, el primero de ellos lo denomina Patrimonio pecuniario diferenciándolo como aquel conjunto de todas las cosas reales o económicas, y al segundo como Patrimonio moral refiriéndose a él como aquellas cosas que pertenecen al campo afectivo y que no tienen un carácter económico, que posteriormente denomino como “derechos de la personalidad”2, por lo que para nuestro estudio solo nos avocaremos a este segundo concepto.

Respecto a los derechos a la personalidad se puede decir que son derechos subjetivos previstos por el ordenamiento jurídico positivo, que tutela la dignidad de la persona, a través de la protección de ciertos bienes constituidos por determinadas proyecciones, psíquicas o físicas del ser humano, atribuidas para sí u otros sujetos de derecho. Por lo que al ser vulnerados o verse afectado por un daño moral o afectación llevado a cabo por una persona en contra de nuestros sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada y aspecto físico, o bien en la consideración que de ella tienen los demás, nuestro Código Civil Federal establece esta doctrina en su postulado 1916 el cual ejerce la protección de la personalidad por daño moral y a la letra dice lo siguiente:

Art. 1916 - CCF.- Por daño moral se entiende la afectación que una persona sufre en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada, configuración y aspecto físicos, o bien en la consideración que de sí misma tienen los demás. Se presumirá que hubo daño moral cuando se vulnere o menoscabe ilegítimamente la libertad o la integridad física o psíquica de las personas.

Del artículo que se transcribe en líneas anteriores podemos colegir que la protección por medio del principio “alterum non leadere” revistió nuestro derecho positivo, obsequiándonos un concepto jurídico para la protección de nuestro derecho a la personalidad y que llevándolo a un supuesto de hecho como lo es el publicar algún discurso de mala fe, así también el mismo artículo menciona el modo y la consecuencia jurídica que merece aquel humus virtus que ha afectado nuestro derecho  a la personalidad, como a continuación se detalla en el segundo párrafo del artículo 1916 del CCF el cual nos indica la sanción qué amerita la conducta desplegada por el  humus virtus:

Art. 1916 - CCF.- (…)

Cuando un hecho u omisión ilícitos produzcan un daño moral, el responsable del mismo tendrá la obligación de repararlo mediante una indemnización en dinero, con independencia de que se haya causado daño material, tanto en responsabilidad contractual como extracontractual. Igual obligación de reparar el daño moral tendrá quien incurra en responsabilidad objetiva conforme a los artículo 1913, así como el Estado y sus servidores públicos, conforme a los artículos 1927 y 1928, todos ellos del presente Código.

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CULTURA JURÍDICA




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