Día del Abogado


En México, el día del abogado se celebra el 12 de julio,  y fue Adolfo López Mateos quien lo instituyó a partir del año 1960, sin embargo está fecha se eligió en conmemoración y remembranza a que un 12 de julio pero de 1553, Don Bartolomé Frías y Albornoz impartió en nuestro país: la primera cátedra de Derecho en la Real y Pontificia Universidad de México cuya finalidad primordial era ENSEÑAR JUSTICIA.

A propósito de esta emblemática fecha, el Dr. Javier de Cervantes imagina así esa magna cátedra:

“Permítaseme, señores, imaginarme cómo habrá sido aquella primera lección, supongo que el maestro haya abierto sobres su cátedra el CORPUS IURIS CIVILIS, y que iniciando sus explicaciones ante las primeras páginas habrá leído: IN NOMINE DOMINI NOSTRI IESU CHRISTI IMPERATOR CAESAR FLAVIUS IUSTINIANUS ALAMANNICUS GOTHICUS FRANCICUS GERMANICUS, etc… CUPIDAE LEGUM IUVENTUTI. (El emperador César Flavio Justiniano… a la juventud estudiosa de las Leyes). Y así por primera vez debe haberse dirigido Frías y Albornoz a sus alumnos, con el saludo que año tras año, aun cuando no siempre expresamente manifestado, han dirigido los profesores de esta Facultad a sus alumnos al iniciar sus cursos…” (sic)

Reflexionemos acerca de la profesión de abogado y tengamos en cuenta que: es el derecho el único medio de equilibrio, justicia y equidad, y la abogacía es ARTE, POLÍTICA, ÉTICA Y ACCIÓN, y que este conjunto de principios y valores se materializan a través del Abogado.

Recordemos pues la opinión del poeta Horacio, quien consideraba que los abogados: “Nacieron por miedo a las injusticias”, remontémonos a la antigua Roma en donde el abogado era un conjunto inseparable de cinco virtudes:

Respeto religioso para con las leyes, lealtad para con el cliente, dignidad y valor en su postura, y todo esto completado con la libertad  en su ser y en el hablar.

En estos días en donde pareciera que hay una crisis de principios y valores, es cuando más que nunca cobran vigencia los mandamientos emanados del esfuerzo como académico, catedrático, escritor, abogado postulante y apasionado del derecho: Eduardo J. Couture.

Hoy y aquí, en este tiempo y en este lugar del mundo, las exigencias de la libertad humana y los requerimientos de la justicia social constituyen las notas dominantes de la abogacía, sin las cuales el sentido docente de esta profesión puede considerarse frustrado. Pero a su vez, la libertad y la justicia pertenecen a un orden general, dentro del cual infieren, chocan y luchan otros valores.

Cada arte tiene sus reglas; pero éstas, al igual que todas las reglas del arte, no son absolutas sino que quedan libradas a la inagotable aptitud creadora del hombre. El abogado está hecho para el derecho y no el derecho para el abogado. El arte del manejo de las leyes está sustentado, antes que nada, en la exquisita dignidad de la materia confiada a las manos del artista.

Como ética, la abogacía es un constante ejercicio de la virtud. La tentación pasa siete veces cada día por delante del abogado. Este puede hacer de su cometido, la más noble de todas las profesiones o el más vil de todos los oficios.

 

Decálogo del abogado:

  1. Estudia
    “El derecho se trasforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.”
     
  2. Piensa
    “El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.”
     
  3. Trabaja
    “La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de la justicia.”
     
  4. Lucha
    “Tu deber es luchar por el derecho; pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.”
     
  5. Se leal
    “Leal con tu cliente, al que no debes de abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú dices y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas.”

  6. Tolera
    “Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.”
     
  7. Ten paciencia
    “El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.”
     
  8. Ten fe
    “Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la justicia, como destine normal del derecho; en la paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la libertad, sin la cual no hay derecho ni justicia ni paz.”
     
  9. Olvida
    “La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un momento en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.”

  10. Ama a tu profesión
    “Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.”

CULTURA JURÍDICA


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