¿En realidad a quien perjudica el lunes negro? Una “tormenta perfecta”

Parece que este 2020 ha venido con muchos problemas, estamos pasando por eventos inverosímiles, empezando por el brote histórico del COVD-19 con un impacto de características apocalípticas para la economía y demás actividades sociales en muchos países del orbe.

Uno de estos fuertes impactos ha sido el tristemente célebre “lunes negro” con una caída repentina e histórica de los precios del petróleo llegando incluso a niveles negativos a la venta.

Comencemos conociendo de qué se trata el “lunes negro”, podemos definirlo de la siguiente manera: en el argot financiero éste termino se refiere para hacer referencia a la caída de las economías más importantes del mundo, debido a factores exógenos como guerras, caída de los precios del petróleo, pandemias, etc.; que resultan en un nerviosismo generalizado que se contagia en la mayoría de las bolsas de valores y sus terribles consecuencias.

El primer antecedente en el uso de éste termino fue el 19 de octubre de 1987 con una caída generalizada de las bolsas asiáticas contagiando primero a Europa y después a los EEUU, incluso economías con la de Nueva Zelanda tardaron varios años en recuperarse.

Cabe señalar que estos eventos pueden suceder en diferentes días de la semana, pude ser un “martes negro”, “viernes negro”, de hecho, la gran depresión de 1929 comenzó un jueves 24 de octubre de 1929.

 

Lunes negro: 29 de marzo de2020.

En este último caso tenemos una combinación de “tormenta perfecta”, donde se presentaron varios factores al mismo tiempo, por un lado, el rompimiento de negociaciones de los integrantes de la OPEP y de los otros importantes productores de hidrocarburos, lo que resultó en una guerra de precios, por el otro, una caída mundial en la demanda de los energéticos debido a la incertidumbre y temor generalizados por la contingencia ante el brote del COVID-19, generando un exceso de oferta donde varios países como EEUU no tienen suficiente capacidad de almacenamiento y se verían en la necesidad de buscar formas y lugares alternativos.

 

Pero, para nuestro país, ¿qué representa esta situación?

La Bolsa Mexicana de Valores registró su peor caída desde hace mas de once años, el peso sufrió un fuerte descalabro frente al dólar, todo esto en un ambiente de incertidumbre y preocupación ante las diversas fases que se han aplicado en México por la pandemia del COVID-19.

La caída dramática del precio del petróleo es un tema preocupante para las finanzas públicas mexicanas ya que los ingresos relacionados con los hidrocarburos tienen una relativa importancia, si bien se ha optado por una sana diversificación, todavía representan una importante fuente der recursos.

 

Según datos del portal de la Secretaría de Hacienda:

Para el ejercicio fiscal de 2020, se prevé́ un déficit presupuestario equivalente a 547.1 mil millones de pesos, como resultado de ingresos presupuestarios estimados en 5,511.9 mil millones de pesos y un gasto neto pagado de 6,059 mil millones de pesos.

Para el próximo ejercicio fiscal se calcula que los ingresos presupuestarios aumenten en 24.6 mil millones de pesos constantes de 2020 con respecto al aprobado en la LIF 2019, es decir, un incremento real de 0.4% respecto al año anterior. Del total, los ingresos petroleros representan 17.9%, con un decremento estimado de 8.8% real, mientras que, para los no petroleros, que significan 82.1% del total, se espera un incremento real de 2.7% respecto al nivel aprobado para 2019.

Al interior de los ingresos petroleros, se proyecta el siguiente comportamiento:

  • Para el Gobierno Federal se estiman ingresos por 412.8 mil millones de pesos, lo que equivale al 41.8% del total.
  • Por su parte, los ingresos de PEMEX, que representan el 58.2% restante, crecerán en 5.8% en términos reales, esto es, un aumento de 31.5 mil millones de pesos respecto al aprobado de 2019.

 

En el caso de los ingresos no petroleros, se prevé́ la siguiente tendencia:

  • Los ingresos del Gobierno Federal aumentarán a una tasa de 3% real, en el que se identifican el incremento de 2% de los ingresos tributarios y de 28.8% en los no tributarios.
  • Se prevé́ un incremento en los ingresos de las entidades de control directo de 6.8% real, y una reducción de los ingresos de las empresas productivas del Estado de 3.4% en términos reales respecto a 2019.

 

Según el paquete económico 2020 en la Ley de Ingresos de la Federación especifica en 49 dólares el precio del barril de la mezcla mexicana y un estimado de 20 pesos el tipo de cambio.

La dependencia financiera por la venta del hidrocarburo ha disminuido en los últimos años, esto resulta en un impacto en menor medida en las finanzas públicas de nuestro país, sin embargo, no significa que exista una afectación.

 

Fuente: https://www.eleconomista.com.mx/economia/Cayo-dependencia-de-ingresos-petroleros-en-las-finanzas-publicas-20200108-0124.html

 

 

En los últimos años ha existido un proceso de “despetrolización” que permite una menos dependencia a los ingresos petroleros, sin embargo, es necesario buscar otras fuentes para poder enfrentar mejor este tipo de contingencias.

Según el Centro de investigación Económica y Presupuestaria la renta petrolera se define como la diferencia entre el valor de los hidrocarburos extraídos del subsuelo a precios de mercado internacional y los costos de extracción eficientes.

También el CIEP señala:

.. La riqueza monetaria que se deriva de la actividad petrolera se clasifica en distintos rubros de ingresos, de acuerdo al esquema fiscal del que provenga. Cabe señalar que hay una distinción entre los ingresos petroleros y el régimen fiscal de PEMEX. El primero se compone de los ingresos propios de PEMEX, los Derechos a los Hidrocarburos, el impuesto a los rendimientos petroleros y el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios por concepto de enajenación de combustibles (IEPS petrolero). Por su parte, el conjunto de contribuciones que PEMEX efectúa al Gobierno Federal está normado en el denominado Régimen Fiscal de PEMEX, el cual comprende la mayoría de los componentes de los ingresos petroleros, excepto por los ingresos de PEMEX, y añade el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el impuesto a la importación de mercancías y otras obligaciones. Además, cuando las obligaciones fiscales estimadas al inicio del ejercicio fiscal son menores que las efectuadas o pagadas al concluir el año, se generan los ingresos excedentes por actividad petrolera. Aquí se presentan datos sobre el primer conjunto, ya que son los rubros que oficialmente se consideran para distinguir la importancia de la industria petrolera en las finanzas públicas...

 

PEMEX transfiere recursos (no rentas ni utilidades), al gobierno federal mediante el pago de impuestos y derechos a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), quien posteriormente los distribuye según el Presupuesto de Egresos de la Federación que aprueba la Cámara de Diputados cada año. Cuando existen excedentes petroleros se puede acceder a ellos solicitándolo y poder así transferirlos a la federación, estados y municipios de conformidad con la Ley de Coordinación Fiscal, pero esta situación no se realiza por el desconocimiento de las autoridades.

Se observa que el ingreso generado por la paraestatal es principalmente a través del pago de sus impuestos, no existe como tal la generación de recursos o ganancias, es una trasferencia de manera impositiva a través de un sistema fiscal propio.

Ante este escenario complejo es difícil la recuperación del sector energético, la naturaleza de la paraestatal es su aportación de ingresos por ventas pagando su correspondiente carga impositiva sobre sus ingresos.

A pesar de que han existido épocas de “vacas gordas” con excedentes en sus ventas, es un hecho la volatilidad de su mercado, así como su condición de recurso no renovable y fuertes fluctuaciones en su demanda son señales de que se debe seguir pensando en buscar fuentes de energía alternativas y más amigables con el medio ambiente.

También sería muy recomendable una revisión y reestructuración de la renta petrolera que influya en su crecimiento sostenido en el corto y largo plazo, hacer mas flexible el régimen fiscal de Pemex que le permitan una mayor inversión productiva que le permita trabajar con mayor productividad, menores costos de producción y menor gasto corriente.

Para esta contingencia el Fondo Monetario Internacional ha invitado a los diversos países a buscar soluciones en conjunto para contrarrestar la amenaza del coronavirus y la guerra de los precios del petróleo como en crisis anteriores.

Por todo lo anterior, se puede concluir que el lunes negro si bien tuvo y tendrá un impacto muy significativo, es una lección para entender la situación del tema energético, el papel de la paraestatal, su renta y su sistema fiscal. Se debe replantear este sistema donde no se observa un beneficio directo de las ganancias petroleras hacia el ciudadano, también la renta petrolera tenga un claro, eficiente uso y aplicación para beneficio de toda la sociedad mexicana.

El lunes negro del 29 de marzo de2020, afectó a todo el mundo económicamente, pero es una gran oportunidad para aprender como esta funcionando actualmente el mundo, como un virus es capaz de acabar catastróficamente con el mercado en cuestión de semanas.

Debemos tener muy claro que tan vulnerables somos como sociedad y que debemos cambiar muchas cosas, el papel del estado, replantear el libre mercado y su “mano invisible”, los sistemas de salud, pero sobre todo y de manera urgente, una política económica que nos lleve una mejor y equitativa distribución de la riqueza que permita a la sociedad enfrentar de mejor forma y manera las siguientes pandemias.

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